jueves, 2 de junio de 2011

33.01 Laberinto: Beatlemanía (60 days of freedom)

Día 60.

"¡Gracias doy a Dios, que me libró de Yoko Ono!" Se me oyó decir en voz audible. Hubo risas, y alguna sonrisa de complicidad.
No me encuentro en un estudio ni en la azotea de un edificio a punto de que me censuren un concierto. Estoy en cama. Me siento a escuchar los álbumes viejos que todavía conservo. Pero me doy cuenta de que no son álbumes sino libros. El primero de mi vida, el libro de los libros se me presenta en pasta negra y con anotaciones al margen. Las estudio. Fueron hechas por mi mano, que en ese entonces fue otra mano.

Hay otros tomos, más delgados, más efímeros. Los ojeo. Es arte secuencial, de ese que siempre he aspirado a crear, que se presenta frente a mí como diciendo: aquí estamos. No nos abandones. Ninguno me sonó como a los Beatles. Ahora me doy cuenta que todo es lo mismo. Todo salvo Daft Punk, que son sus herederos. Herederos de ellos mismos, quiero decir. Los escucho insistentemente. Me repiten que tal vez no sea el indicado, quizás no sea el tiempo adecuado; pero hay algo entre nosotros que habrá que decir, hay algo de cualquier modo.

No les he dicho que estoy a punto de saltar con un parasubidas, a la manera de Altazor. Sueño que subo, subo, subo, y en lo más alto, en lugar de detenerme, sigo a merced del artefacto volador. Es una máquina que, ya iniciada, no para hasta que realmente el tiempo da vueltas sobre sí mismo y se enrosca. Cuando llegue la espiral habré tocado mi destino y entonces la progresión 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, no se detendrá.

Acudo a las voces que me han acompañado. Todas resuenan entre las paredes. Alguna nueva pieza me invita a bailar desde mi asiento. Puedo moverme, quiero moverme para verla. Encuentro una bella partitura. Habrá que ir entreverando mi armonía con la suya. Veremos qué resulta.

miércoles, 1 de junio de 2011

33 Laberinto (Prólogo a "60 days of freedom")

Por mí se llega al recuento de los días.
Por mí, al final del laberinto.
Pero has de saber que sólo es el principio
de otro bosque nuevo que prolongo hasta el abismo.

El sonido de tus pasos será quien me alimente.
Uno... sin perder la luz en tu mirada entrarás a un nuevo espacio,
dos... pero habrás de guardar fe para no perderte
tres...bajo la dirección de mis palabras
cuatro... cada noche habrá una nueva puerta que se abra.
cinco... cada madrugada propondré otras tres salidas.
seis... para siempre vagarás en este bosque
siete... al terminar estos 60 días de libertad.

jueves, 26 de mayo de 2011

32 Laberinto

Y dime qué haré sin mi guardián de los libros.
No pondré flores con agua en su tumba,
Ni escribiré en su cripta la sentencia
que dictase moribundo.
Saltaré los cielos, gritaré con ansias
que el guardián debía volverse un inmortal.

Y sonará en las nubes mi bramido;
soltarán mil gotas que, soldados,
mojarán mi pecho y en el campo
santos mirarán los ángeles de piedra
nuestra reconciliación con el eterno.

miércoles, 27 de abril de 2011

31 Laberinto

Brokenhearted

Construyó murallas alrededor de la inocencia, para no perderla; sin embargo, el estado de sitio tornó la defensa en perdición: muerta la inocencia en su interior, el fétido olor de los rencores amargó su corazón. Amurallada, se olvidó de la esperanza; amurallada aplastó a sus amantes; amurallada defendió su centro hasta que no fue más que sombras. Ruinas nada más.

jueves, 14 de abril de 2011

30 Laberinto

De la memoria

Llegué a París. Al cabo de 10 años, tal como lo habíamos previsto, llegué a París; pero nunca me acordé de ti en el trayecto. Fue sólo hasta ahora, media vida después, que recordé aquellos planes que no fueron. Y ahora pienso que en aquellos tiempos nunca creí sinceramente que llegaríamos juntos. ¡Menos mal! Por un momento pensé que, a tantos años de distancia, aún podrías arruinarme el viaje.

miércoles, 6 de abril de 2011

29 Laberinto

Mínima esperanza

Anduve perdido por los mares de cristal. Hubiese naufragado de no ser por tu sonrisa.

sábado, 2 de abril de 2011

28 Laberinto

Hace mucho, mucho tiempo, se escuchaba la leyenda de un hombre que se convirtió en árbol para darle sombra a una princesa. Cada vez que ella se sentaba bajo su sombra, el árbol movía sus ramas, produciendo una fresca brisa que tranquilizaba a la princesa aún en medio de sus peores problemas. Árbol y bella crecieron juntos, hasta que el mundo dejó de recordar su historia.